terça-feira, 27 de outubro de 2020

San Vicente de Paúl y la devoción mariana



 Vicente de Paúl se acoge a la enseñanza eclesial en lo que a la devoción mariana respecta, como sucede en otros aspectos de la espiritualidad cristiana. De hecho, la presencia de María se desarrolla, en la vida del santo, de una forma moderada pero rica en elementos doctrinales donde se aprecia un sustancioso equilibrio entre los aspectos teologicos y los puramente relativos a la sensibilidad devocional.


1 – María en la vida de san Vicente de Paúl

Nuestro santo es discreto en el momento de expresar sus sentimientos religiosos, aunque es conocido su cristocentrismo. Por lo tanto, cuando Vicente se refiere a María lo hace en pos de Cristo: “Nuestro Señor y su Madre”, frase que repite en varias ocasiones. Por otro lado, su devoción mariana se expresa desde la propia tradición cristiana existente en los alrededores de su aldea: la Virgen de Buglose. Hacia ese pequeño lugar se dirige en peregrinación en un momento crucial de su vida cuando en el año 1623 visita, por última vez, su pequeña aldea y decide acercarse a un lugar querido desde su infancia. 


2 – María en su pensamiento

Cuando san Vicente hablaba a las Hijas de la Caridad tiene en la boca a María, más que cuando se dirige a los Misioneros. Nuestro fundador considera a María como una mujer de pueblo más que como una escultura sostenida por su pedestal. De esta manera la veía representada en cada mujer: “Si tienen que tratar con una mujer, piensen que están tratando con la Santísima Virgen”, les dice a las Hermanas. En las conferencias se destaca el papel de María en la vida de las Hijas de la Caridad, a las que recomienda rezarle con asiduidad, particularmente en la oración del rosario. Además utilizaba frecuentemente la fórmula: “María, única Madre de la Compañía”, la cual se converte en algo habitual a lo largo del tiempo para toda Hija de la Caridad. En las Reglas, también en las de los Misioneros, está presente esta jaculatoria como llamada a la alabanza, invocación y, ante todo, a la imitación.


3 – María en la tradición vicenciana


Especialmente para las Hijas de la Caridad se ha llegado a hablar de un particular sello mariano en su espiritualidad. Este elemento fue reforzado por los acontecimientos históricos surgidos en el siglo XIX:


Las apariciones de la Beata Virgen María en 1830 a santa Catalina Labouré muestran la gran predilección que la Madre de Dios tiene hacia la Compañía, con una llamada a guardar con mayor observancia la Regla, el don ofrecido de la Medalla Milagrosa que las Hermanas, y Misioneros, han difundido con gran empeño.

La aparición de 1842 a Alfonso Ratisbonne en la Iglesia de “Sant`Andrea delle Fratte” de Roma, ha ayudado a reforzar la unión de toda la Familia Vicentina a la Virgen María, convirtiendo a Roma en una “segunda Roma”.

Se trata de dos sucesos que presentan todas las características de la sencillez vicenciana: todo sucede en el silencio y en la discreción, todo se manifiesta paulatinamente, pero desde un modo que deja una huella marcada en la vida de muchas personas.


De otro modo, estas efemérides son vividas e interpretadas como confirmación de la atención de María sobre las instituciones vicentinas, además de la invitación a vivir una auténtica devoción mariana desde un crecimiento a la imitación de la Madre de Dios en todos los hijos espirituales de san Vicente. Esto se constata en la vida de tantas Hijas de la Caridad que han sentido a María como apoyo en el camino de servicio y han sentido el compromiso de difundir esta particular devoción. Por tanto, los Misioneros, sobre todo en las Misiones Populares, han difundido el conocimiento y la devoción a la Medalla Milagrosa, generando entre el Pueblo de Dios un sentimiento de afecto e imitación hacia la Virgen María.


4 – María en nuestra vida

Conscientes del lugar que ocupa la Virgen María en nuestra vida y la importancia para nosotros del Misterio de Cristo, podemos mostrar algunos puntos de reflexión para llevar a cabo:


Relación entre la fe y la oración en nuestra devoción mariana. Es importante no quedarse en un simple sentimentalismo como indica el capitulo 8 de la Constitución Lumen Gentium, sabiendo que es necesario conjugar bien la devoción, el amor y la oración como un verdadero camino de fe para ser como “María, peregrinos en la fe”.

Ver a María como modelo de una vida entregada a Dios – es el Sí de la consagración como alabanza a Dios pero también como compromiso vivido en el servicio hacia el otro. Podemos ver a María como Estrella de la evangelización, es decir, anunciar a Cristo y a su Palabra, y como icono de caridad, o sea, servir como ella a servido: con rapidez en totalmente.

Una verdadera y auténtica devoción mariana se convierte en la voluntad profunda de fidelidad al mensaje de Cristo, una invitación a llevar cotidianamente las exigencias más fuertes y genuinas del Evangelio:


“No he visto jamás una Compañía que dé más gloria a Dios que la vuestra. Ha sido instituida para honrar la gran caridad de nuestro Señor. ¡Qué felicidad, mis queridas hermanas! Ése sí que es un fin noble. ¡Estar fundadas para honrar la gran caridad de nuestro Señor, tenerlo a Él por modelo y ejemplo, junto con la santísima Virgen María, en todo lo que hacéis! ¡Dios mío, qué felicidad! ¡Qué dichosas son las madres que llevan a sus hijos a que hagan este ejercicio, que debe ser la continuación de aquel que hicieron en la tierra nuestro Señor y su santísima Madre! (ES SVP XI, 739)


P. Mario Di Carlo, CM

Provincia de Italia

Fonte: https://cmglobal.org/es/2020/05/10/san-vicente-de-paul-y-la-devocion-mariana/


sexta-feira, 16 de outubro de 2020

LOGÓTIPO DAS JMJ LISBOA 2023



«Maria levantou-se e partiu apressadamente» (Lc 1, 39)

Foi hoje apresentado o logótipo das Jornadas Mundiais da Juventude Lisboa 2023, desenhado pela portuguesa Beatriz Roque Antunes. O novo logo da JMJ, inspirado no tema ‘Maria levantou-se e partiu apressadamente’ (Lc 1, 39), proposto pelo Papa, tem como elementos centrais a Cruz, atravessada por um caminho onde surge o Espírito Santo, e a figura da Virgem, acompanhada pela referência à oração do Rosário. As cores escolhidas (verde, vermelho e amarelo) evocam a bandeira portuguesa.

CRUZ: A Cruz de Cristo, sinal do amor infinito de Deus pela humanidade, é o elemento central, de onde tudo nasce.

CAMINHO: Tal como indica o relato da Visitação que dá tema à JMJ Lisboa 2023, Maria parte, pondo-se a caminho para viver a vontade de Deus, e dispondo-se a servir Isabel. Este movimento sublinha o convite feito aos jovens para renovarem ‘o vigor interior, os sonhos, o entusiasmo, a esperança e a generosidade’ (Christus Vivit, 20). A acompanhar o caminho surge, ainda, uma forma dinâmica que evoca o Espírito Santo.  

TERÇO: A opção pelo terço celebra a espiritualidade do povo português na sua devoção a Nossa Senhora de Fátima. Este é colocado no caminho para invocar a experiência de peregrinação que é tão marcante em Portugal.

MARIA: Maria foi desenhada jovem para representar a figura do Evangelho de São Lucas (Lc 1, 39) e potenciar uma maior identificação com os jovens. O desenho exprime a juvenilidade própria da sua idade, característica de quem ainda não foi mãe, mas carrega em si a luz do mundo. Esta figura aparece levemente inclinada, para mostrar a atitude decidida da Virgem Maria.

domingo, 11 de outubro de 2020

CANÇÃO DE VICENTE (Fizeste-o por mim) VINCENT'S SONG (You Did It To Me)


VINCENT'S SONG (You Did It To Me)

 

I see a wounded traveler

Left with only shattered dreams

Lying on the roadside

Calling quietly to me

I look beyond the surface

Lord, I catch a glimpse of you

All alone and helpless

Tell me Lord: what would you do?

 

Oh...

I'll be your hands, I'll be your smile

Oh...

'Cause you'll be with me all the while

 

I know you need me here today

Lord I'll keep searching for your face

I can see you now

I can be you now

I want to bring your love again

 

Prisoners of hunger, cold and pain

Children of every creed and race

How could I ever walk away?

'Cause I can hear you say:

 

You did it to me

You did it to me

You did it to me, to me

 

Lord, we stand before you

Come and touch our ears and eyes

So to love more deeply

And like you, to give our lives

May we bring your Spirit

May your people come alive

As we walk together

Come and set our hearts on fire

 

Amar a todos, amarlos con tu corazón

We'll be your heart, we'll be your song

Seremos eco de tu voz

So let the whole world sing along

 

Busco tu rostro en torno a mí

En los que no sienten tu amor

Yo te puedo ver

Yo en ti puedo ser Amor que hace renacer

 

Hambre y dolor son su prisión

Su hogar la desesperación

En ellos tú me necesitas

En ellos yo te encuentro

 

I know you need me here today

You did it to me

You did it to me

I can see you now

I can be you now

You did it to me

You did it to me

 

I know you need me here today

Lord I'll keep searching for your face

How could I ever walk away?

'Cause I can hear you say:

 

You did it to me

You did it to me

You did it to me, to me

 

Me lo haces a mí

 

You did it to me

You did it to me

You did it to me, to me

 

Scripture references:

Verse 1: Luke 10:30-37

Chorus: Matthew 25:31-46

Verse 2: Luke 4:18

 

Music and Words: © 2020 N. Uelmen / J. Bai

© Copyright 2020 Gen Verde della P.A.F.O.M. All rights reserved

www.genverde.it

CANÇÃO DE VICENTE (Fizeste-o por mim)

 

Eu vejo um viajante ferido

Abandonado com sonhos despedaçados

Deitado à beira da estrada

Chamando baixinho por mim

Olho além da aparência

Senhor, percebo algo de ti

Sozinho e indefeso

Diz-me Senhor: o que farias?

 

Ah ...

Serei tuas mãos, serei teu sorriso

Oh ...

Porque tu estarás sempre comigo

 

Sei que precisas de mim hoje aqui

Senhor continuarei buscando teu rosto

Posso te ver agora

Ser tu agora

Quero trazer o teu amor de novo

 

Prisioneiros da fome, frio e dor

Filhos de todos os credos e raças

Como poderia ir embora?

Posso te escutar dizer:

 

Fizeste-o por mim

Fizeste-o por mim

Fizeste-o por mim, por mim

 

Senhor, estamos diante de ti

Vens e toques nossos sentidos

Para amar mais profundamente

E como tu, entregar nossas vidas

Que possamos trazer teu Espírito

Que teu povo tenha vida

Enquanto caminhamos juntos

Venhas e aqueças os nossos corações

 

Amar a todos, amá-los com o teu coração

Seremos teu coração, seremos tua música

 Seremos eco de tua voz

Então deixes o mundo inteiro cantar junto

 

Busco teu rosto em torno a mim

Nos que não sentem teu amor

Eu posso te ver

Em ti posso ser Amor que faz renascer

 

Fome e dor são tua prisão

Teu lar a desesperação

Neles tu me necessitas

Neles eu te encontro

 

Sei que precisas de mim hoje aqui

Fizeste-o por mim

Fizeste-o por mim

Posso te ver agora

Ser tu agora

Fizeste-o por mim

Fizeste-o por mim

 

Sei que precisas de mim hoje aqui

Senhor continuarei buscando teu rosto

Como poderia ir embora?

Posso te escutar dizer:

 

Fizeste-o por mim

Fizeste-o por mim

Fizeste-o por mim, por mim

 

O fazes por mim

 

Fizeste-o por mim

Fizeste-o por mim

Fizeste-o por mim, por mim

 

Referências Bíblicas:

Estrofe 1: Lucas 10,30-37

Refrão: Mateus 25,31-46

Estrofe 2: Lucas 4,18

 

Música e letra: © 2020 N. Uelmen / J. Bai

© Copyright 2020 Gen Verde della P.A.F.O.M. Todos os direitos reservados

www.genverde.it



Novena a São Vicente de Paulo - Padroeiro das Obras da Caridade



PARA TODOS OS DIAS 


Ato da Presença de Deus


Meu Senhor e meu Deus, creio que tu estás aqui, que me vês e que me ouves. Amo-te com profunda reverência. Peço-te perdão dos meus pecados e graças para fazer com frutos a nossa novena. Abençoa cada um de nós, as nossas famílias, os nossos amigos e o mundo.  Amém!


Oração a São Vicente de Paulo


Senhor, que para a salvação dos Pobres e a formação do clero, cumulastes de dons apostólicos vosso Bem-aventurado servo São Vicente; a nós que buscamos seguir os ensinamentos de sua vida, concedei-nos continuar no mundo a missão do vosso Filho e abrasar-nos sempre em vosso amor. Por nosso Senhor Jesus Cristo, vosso Filho, na unidade do Espírito Santo. Amém.


 

1º Encontro


DEUS PREPARA SÃO VICENTE DE PAULO


Oração: Ato da Presença de Deus


Dirigente: Ao iniciarmos esta novena em honra de São Vicente de Paulo, queremos conhecer um pouco mais sua história e espiritualidade a fim de que ele seja para nós fonte de inspiração e modelo de santidade.


Leitor: Vicente nasceu em abril de 1581, no seio de uma família cristã e camponesa, na aldeia de Pouy, na França. Logo cedo, percebendo sua inteligência e interesse pela religião, seu pai o envia para outra cidade a fim de estudar e assim, chegar ao sacerdócio em 1600.


Todos: Senhor, olhai por todas as famílias a fim de que sejam verdadeiros lares cristãos onde as crianças, como um dia foi São Vicente, possam aprender com seus pais a amar-vos e a reconhecer a dignidade do trabalho.


Leitor: Anos depois, ao chegar a Paris, Vicente de Paulo passa por situações difíceis, é acusado injustamente de roubo e não consegue uma boa colocação que lhe permita ajudar financeiramente sua família. Após essa provação, ele vai trabalhar como distribuidor de esmolas da Rainha Margarida e passa pela provação da fé, ao se compadecer de um amigo teólogo que sofria terrivelmente e se oferecer a Deus para sofrer em seu lugar.


Todos: Ajudai-nos, Senhor, a viver as injustiças, as provações e as dúvidas de fé como momento de purificação e de aprendizado. E que sigamos o conselho de São Vicente: “É preciso ter vida interior, é preciso tender para ela; se falharmos nisso, vamos falhar em tudo”.


Dirigente: Vamos concluir nossa novena pedindo a São Vicente de Paulo que interceda por todos aqueles que são acusados injustamente e que passam por dúvidas de fé.


Oração a São Vicente de Paulo


2º Encontro


TODO ENTREGUE A DEUS E AOS POBRES


Oração: Ato da Presença de Deus


Dirigente: São Vicente sai da noite da fé quando decide doar toda a sua vida a serviço dos Pobres. A partir de então, sua vida pertence aos Pobres. Sente-se à vontade e feliz numa paróquia do campo. Sai de lá para trabalhar com uma família importante de sua época. Entretanto, Deus não o estava afastando dos Pobres, mas revelando sua verdadeira vocação.


Leitor: Em 1617, ele estava em Folleville confessando um aldeão em perigo de morte, e se dá conta de que o “Pobre povo se condena por não conhecer as coisas necessárias para a salvação e por falta de confissão!” E para atender aos Pobres do campo, ele funda anos mais tarde, a Congregação da Missão.


Todos: “Se houver entre nós os que pensam que estão na Missão só para evangelizar os Pobres e não para os aliviar; para curar suas necessidades espirituais e não as temporais, eu respondo que devemos assisti-los e fazê-los assistir de todas as maneiras, quer por nós, quer pelos outros.”


Leitor: Seis meses mais tarde, em agosto do mesmo ano, ele é padre em Châtillon-les-Dombes; encontra a doença e a miséria de uma família inteira. Lança seus paroquianos no caminho da caridade, mas percebe que é uma caridade desorganizada. Cria, então, confrarias ou equipes de voluntárias para dar continuidade ao trabalho que poderia se tornar esporádico ou sentimental.


Todos: Essas confrarias conhecidas hoje como Associação Internacional das Caridades, reúnem mulheres voluntárias que desejam servir os Pobres corporal e espiritualmente.


Dirigente: Concluamos nossa novena, pedindo a São Vicente que abençoe o trabalho realizado pelos Padres e Irmãos da Congregação da Missão e das Voluntárias da Caridade e suscite novos membros para que as duas fundações continuem realizando sua missão junto aos Pobres.


Oração a São Vicente de Paulo


3º Encontro


FAZER O QUE O FILHO DE DEUS FEZ


Oração: Ato da Presença de Deus


Dirigente: Em 1633, com Santa Luísa de Marillac, São Vicente funda a Companhia das Filhas da Caridade. No pensamento de Vicente, a Filha da Caridade “não faz” um serviço de Pobres, ela é a serva de Cristo nos Pobres. Trata-se para ela de um estado permanente que ele chamou de “estado de caridade”.


Leitor: Uma outra face do Cristo, segundo Padre Vicente, é: o Servo. Somos todos chamados a segui-lo no caminho do serviço. O mesmo dom de si em estado puro e radical opera cotidianamente, por um mesmo impulso do coração: servir ao Pobre é servir a Deus!


Todos: “Para ser verdadeira Filha da Caridade é necessário fazer o que Filho de Deus fez sobre a terra. E o que fez ele de modo especial? Trabalhou continuamente pelo próximo, visitando e curando os enfermos, instruindo os ignorantes visando à sua salvação.” 


Leitor: Tornar-se servidor seguindo os passos de Cristo é um estado de vida. “Estar a serviço de” implica um engajamento total e constante. São Vicente e Santa Luísa desposam instintivamente, por eles e pelos outros, a condição de Ser servidores: “ser”palavra que esvazia o “fazer” a qualquer preço para nos levar do ativismo à escuta.


Todos: O vicentino obedece a seu mestre: “Nosso Senhor quis ajustar-se aos Pobres para nos dar o exemplo de fazer o mesmo”.


Dirigente: Peçamos a São Vicente que nos ensine a ser servidores uns dos outros e, em especial, dos Pobres, evitando todo ativismo. Que por sua intercessão, Deus envie mais vocações às Filhas da Caridade.


Oração a São Vicente de Paulo


4º Encontro


BATISMO: VOCAÇÃO PARA SEGUIR JESUS


Oração: Ato da Presença de Deus


Dirigente: Após termos relembrado alguns acontecimentos importantes da vida de São Vicente, vamos, nos próximos dias, rezar sua espiritualidade e sua obra. Hoje vamos  refletir sobre como São Vicente de Paulo viveu sua vocação batismal que é comum também a nós.


Leitor: Quando São Vicente reflete sobre seu batismo, descobre que o Espírito Santo legou para ele o mesmo espírito de Jesus e fica fascinado por aquele que o faz viver do mesmo espírito de seu Salvador. Voltando-se para o Deus Trindade que nele habita, reza com fervor:


Todos: “Ah! Senhor, atraí-nos para vós, dai-nos a graça de seguir vosso exemplo... que nos leve a procurar o reino de Deus e sua justiça, e a nos abandonar a ele em troca do resto; fazei que vosso Pai reine em nós, e reinai vós mesmo em nós, fazendo-nos reinar em vós pela fé, pela esperança e pelo amor, pela humildade, pela obediência e pela união com vossa divina Majestade.” 


Leitor: O Batismo supõe um movimento duplo de aniquilamento e enriquecimento. É preciso viver e morrer em Cristo, como dizia São Vicente: “É preciso... que vos esvazieis de vós mesmos para vos revestirdes de Jesus Cristo”. O Batismo é um chamado de Deus, uma vocação e inclui outro apelo. Quem diz apelo, diz consagração em favor da obra à qual Deus nos destina.


Todos: São Vicente exorta frequentemente os seus nesse sentido e nos convida a viver com eles em estado de oferenda: “Felizes aqueles que se entregam a Deus sem reserva para fazer as obras que Jesus Cristo fez, e para praticar as virtudes que Ele praticou”.


Dirigente: Concluamos nossa novena pedindo a São Vicente que nos ajude a viver o nosso Batismo com consciência e devoção.


Oração a São Vicente de Paulo


5º Encontro


A FÉ DE SÃO VICENTE DE PAULO


Oração: Ato da Presença de Deus


Dirigente: A fé que anima São Vicente é sóbria: não existem êxtases nem visões, mas transforma sua vida. Nele tudo é dinamismo, seu ritmo diário, seus empreendimentos, suas palestras, sua correspondência, Vicente é um homem centrado nos acontecimentos. 


Leitor: A provação da fé pela qual passou foi duríssima, mas formadora; ficou mais apto para compreender as almas e fazer-se apóstolo da compaixão e da misericórdia. Isto transparece por meio das cartas à Santa Luísa de Marillac, apressada por natureza, que ele deve conduzir à serenidade:


Todos: “Descarregai vosso espírito de tudo o que vos faz pena, Deus vai cuidar. Não saberíeis afobar-vos nisso sem contristar (por assim dizer) o Coração de Deus, porque ele vê que não o honrais suficientemente com a santa confiança. Confiai nele, eu vos suplico, e tereis o cumprimento daquilo que vosso coração deseja.”


Leitor: Sua insistência permanece legítima, é necessário começar pela fé e acrescenta: “Não há nada capaz, como as verdades eternas, para encher o coração e nos guiar com segurança”. Aderir fortemente a Deus, apegar-se a ele como um pobre na aflição ou melhor, como uma criança segurando, alegre, a mão de seu Pai, tal é o objetivo de Vicente que deseja partilhar sua experiência fundamental: seu socorro está em Deus.


Todos: A fé é o seu trampolim, e não cessará de empreender e agir por fidelidade a Deus, para corresponder a seu “bem querer”, fazer “seu beneplácito”.

Dirigente: Que São Vicente de Paulo nos alcance uma fé firme que nos ajude a viver nosso dia a dia segundo a vontade de Deus.


Oração a São Vicente de Paulo


6º Encontro


A PAIXÃO DE SÃO VICENTE PELO REINO DE DEUS


Oração: Ato da Presença de Deus


Dirigente: São Vicente de Paulo é um apaixonado e este dom de Deus lhe dá seu verdadeiro perfil. Ele mesmo confessa seu temperamento difícil: “Eu me exaspero, sou volúvel, me exalto e repreendo”. É possuído pelas virtudes dos fortes: a coragem, a audácia, a firmeza, uma certa temeridade e acima de tudo, o ardor, o zelo.


Leitor: Já se falou muito de sua tolerância em esperar, de seu ritmo lento. Ele reflete, conta com o tempo, porém não titubeia mais depois que o objetivo foi estudado e definido. Fica inteiramente empenhado nele com este duplo princípio:


Todos: “Há duas coisas a considerar: saber não somente fazer o bem, mas que esse bem seja bem feito.”


Leitor: São Vicente foi um homem cheio de ardor. Alguém poderia ter dito que era “obcecadamente zeloso”; um amante da ação preparada e amadurecida no calor da meditação. Ele nos coloca em estado de aquecimento, os olhos voltados para a vinda do Reino de Deus, resumindo tudo nestas fórmulas lapidares e estimulantes:


Todos: “É preciso estar totalmente disponíveis para Deus e para o serviço do povo.” E “É preciso... estar prontos e disponíveis para ir e vir aonde agrada a Deus, seja para as Índias ou outro lugar, enfim, colocar-nos de bom grado a serviço do próximo para ampliar o reino de Jesus Cristo nas almas.”


Dirigente: Peçamos a São Vicente de Paulo que interceda por nós a fim de que tenhamos o mesmo ardor no anúncio do Evangelho e o mesmo zelo na construção do Reino de Deus.


Oração a São Vicente de Paulo


7º Encontro


OS POBRES NOSSOS SENHORES E MESTRES

Oração: Ato da Presença de Deus


Dirigente: O Padre Vicente é o homem dos Pobres. Nós o ouvimos suspirando de fadiga e de amor: “Os Pobres, que não sabem para onde ir, nem o que fazer, que já sofrem e se multiplicam todos os dias, são o meu peso e minha dor”. Isso se torna mais categórico diante dos confrades em reunião quando lhes afirma:


Todos: “Nós somos os padres dos Pobres. Deus nos escolheu para eles. Lá está nossa riqueza, tudo o mais é acessório.”


Leitor: Os Pobres! Em nossos dias, essa palavra perturba tanto a ponto de transformar-se num repertório vazio, exprimindo sempre a mesma realidade lamentável. São Vicente tem o hábito bem conhecido de ver tudo. Esse homem vê a realidade, perscrutando-a com intensidade, aprofundando o olhar em todos os que cruzam o seu caminho:


Todos: Os camponeses de sua terra, os andarilhos das cidades e das estradas, os aldeões, os errantes, os serventes, os marginais, os boêmios, os estropiados. Ele se compadece dos inválidos, dos velhos e dos órfãos, dos prisioneiros das galeras a ele confiados e do imenso cortejo de todos aqueles que a angústia da existência aprisiona e a fome mortifica.


Leitor: O Pobre é aquele que descobre para nós o primeiro Sofredor, aquele que carrega o peso de todas as misérias do mundo: Jesus Cristo, Pobre e humilhado. O Pobre é “sacramento de Cristo”. Vicente exprime essa mística do Pobre em palavras que deram a volta ao mundo:


Todos: “Não devo considerar um pobre aldeão ou uma pobre mulher conforme seu exterior, nem conforme o que parece pelo reflexo de seu espírito; tanto assim que muitas vezes não têm sequer a figura e o espírito de pessoas racionais, tão grosseiros e terrenos eles são. Virai a medalha, porém, e vereis pelas luzes da Fé que o Filho de Deus, que quis ser Pobre, nos é representado por esses Pobres.”


Dirigente: Que São Vicente nos ensine a “virar a medalha” todos os dias para assim encontrarmos e servirmos Jesus nos Pobres.

Oração a São Vicente de Paulo


8º Encontro


A IGREJA, CIDADE DOS POBRES


Oração: Ato da Presença de Deus


Dirigente: Um dos aspectos que mais toca o leitor assíduo de São Vicente de Paulo é esta sua obstinação em criar estruturas, tecer laços precisamente em torno dos Pobres. Ele planeja sem cessar novas organizações e faz todos os seus membros trabalharem juntos.


Leitor: Filhas da Caridade, Missionários da Congregação, Senhoras das Confrarias da Caridade, padres e responsáveis civis, homens e mulheres de boa vontade, todos são convidados a se unir para socorrer as necessidades dos Pobres. Vicente de Paulo inaugura assim, uma nova maneira de “fazer Igreja”.


Todos: “Com mais forte razão, os cristãos, sendo membros de um mesmo corpo e membros uns dos outros, devem compadecer-se uns dos outros. O quê? Ser cristão e ver seu irmão aflito, sem chorar com ele, sem sentir-se doente com ele! Isso é não ter caridade; é ser cristão de rótulo; é não ter nada de humanidade; é ser pior que os animais.”


Leitor: São Vicente sabe que Deus não faz distinção de pessoas e que a Igreja é o povo de Deus em comunhão. Essa é a visão profética de uma Igreja embebida no Evangelho. Ele nos mostra ainda, concretamente, que a evangelização dos Pobres é como o critério da presença ativa do Espírito Santo em sua Igreja. Pode-se dizer que Vicente desenvolveu toda a sua ação sobre base eclesial.


Todos: “Servindo os Pobres, serve-se a Jesus Cristo. Ó minhas filhas, isso é verdade! Vós servis a Jesus Cristo na pessoa dos Pobres. Isso também é tão verdade quanto o estarmos aqui”.


Dirigente: Peçamos a São Vicente que interceda pela Igreja Católica para que ela nunca se afaste dos Pobres e oprimidos, mas que sua voz se erga sempre para defender seus direitos e promover a sua dignidade.


Oração a São Vicente de Paulo


9º Encontro


A ORAÇÃO, A ALMA DA AÇÃO


Oração: Ato da Presença de Deus


Dirigente: Deus, o Reino, os Pobres! Como levar a termo tão grande tarefa? Vicente não tem, senão, um segredo: a oração. Para ele, é a paixão de sua vida, “o centro da devoção”. Quando ele aborda esse tema, emprega imagens que exprimem elementos vitais como se quisesse comunicar sua importância, fazer ver sua necessidade absoluta.


Leitor: Para São Vicente a oração é a alma, o ar, o alimento, o orvalho, o reservatório, a fonte da juventude, o sol, o pão de cada dia, a sementeira. Conhecemos sua frase famosa que se impõe de chofre, tão forte ela é:


Todos: “Dai-me um homem de oração e ele será capaz de tudo.”


Leitor: Fazer oração. Todos os dias. Durante uma hora. A norma está aí, quase lancinante, transcende o tempo para chegar até nós e nos libertar do aburguesamento espiritual. Pois bem, existe o perigo de se instalar na “insensibilidade” ou no fastio. Por isso, em 1648, diz para suas Irmãs: “Não deixeis a oração, não a  deixeis de modo nenhum, pois a oração é tão excelente que nunca se pode fazê-la demais”.


Todos: “Uma coisa importante à qual deveis aplicar-vos cuidadosamente, é a de ter grande contato com nosso Senhor na oração; lá está o reservatório onde encontrareis as instruções que vos serão necessárias para desempenhar a tarefa que tereis.”


Dirigente: Para o bem do Reino, da Igreja, dos Pobres e de cada um de nós, façamos nosso o pedido de São Vicente de Paulo neste último dia da nossa novena: “Meu Salvador Jesus Cristo, eu vos suplico de nos conceder abundantemente o dom da oração, a fim de que, conhecendo-vos, possamos adquirir vosso amor”.


Oração a São Vicente de Paulo

Organizada por: Ir. Carolina Mureb Santos, FC
Fonte: “Orar 15 dias com São Vicente de Paulo” – Pe. Jean-Pierre Renouard, CM

SÃO VICENTE DE PAULO – O SANTO



por Pe. Ildeu Pinto Coelho, CM

 Aos 27 de setembro de 1660, rodeado pelos seus assentado, atento e participando de tudo, agoniza Vicente de Paulo. 

Levados pela mais terna afeição, ainda ampliada pela emoção do momento, seus bons filhos se esmeram em levar-lhe seus últimos préstimos espirituais. 

Multiplicam-se as orações, invocações, litânias, às quais vai respondendo com tocante boa vontade e piedade.

Seguem-se as perguntas costumeiras sobre a fé e o perdão das injúrias.

“Jamais ninguém me ofendeu!” Recebe o sacramento da Unção, o viático, sua voz cada vez mais enfraquecida. 

Aos missionários, sempre preocupados em recitar novas orações, murmura: “Basta!”- Jesus foi sua última palavra ouvida.

“Ao morrer, entregou sua bela alma nas mãos de Nosso Senhor e permaneceu assentado como estava antes, mais belo, majestoso e venerável do que nunca!” Assim nos fala uma testemunha ocular.

Menos de 2 meses depois, a 23 de novembro de 1660, no primeiro elogio fúnebre, Mons. Henri de Maupas du Tours afirmava: “Ele quase mudou a face da Igreja!”

Em 1664, aparece  sua primeira grande biografia por um seu contemporâneo e admirador, Mons. Luiz Abelly, bispo de Rodez.

Hoje a bibliografia completa sobre São Vicente comportaria mais de 10.000 referências, das quais umas 1000 propriamente como biografias

O catálogo completo da Iconografia Vicentina reuniria mais de 4000 números.

Todo aquele que se interessa pelo estudo de São Vicente de Paulo, deslumbrado, muito cedo, pela multiplicidade maravilhosa de suas obras, corre o risco de não enxergar o segredo deste dinamismo...

Seu Pai foi o primeiro a perceber nele algo de extraordinário: sua inteligência, sua vivacidade, seus bons sentimentos. 

Resolveu mandá-lo a estudar o latim junto dos Franciscanos. Em seguida, vende uma junta de bois para que com este dinheiro, pudesse começar seus estudos superiores em Tolosa.

Aos quinze anos de idade, recebe a incumbência de cuidar da educação dos filhos do advogado Sr. De Comet. 

Nasce aí uma amizade que perdurará toda a vida.

Ainda muito jovem e com poucos anos de padre, recebe a nomeação de capelão da rainha Margarida. 

Trava conhecimento com os demais funcionários subalternos. 

Visita os hospitais, distribui as esmolas. Sente-se perturbado pelo sofrimento de tantos inocentes, vítimas de tanto abandono. Doa de seu próprio bolso uma grande soma de dinheiro próprio.

Vítima de uma calúnia por parte do Juiz de Sore, que compartilhava o mesmo quarto, durante 6 anos, suporta heroicamente a acusação, sempre repetida de ser um falsário, um ladrão.

Em Paris, ainda, trava conhecimento com um ilustre eclesiástico, um renomado teólogo, arruinado pelas dúvidas contra a fé. 

Este infeliz estava à beira do desespero, do suicídio e da neurastenia. 

Num gesto surpreendente de heroísmo – “não há maior amor do que dar sua vida pelo irmão”- oferece-se a Deus como vítima. 

Sua oferta é atendida. Durante 4 anos, atravessa o “vale das trevas mais espessas”.

Relaciona-se com os mais ilustres reformadores franceses: São Francisco de Sales, Bérulle, Condren, Olier, Bourdoise, o Abade de Saint Cyran. 

Ele, o camponês, diplomado, é verdade, mas sempre com as marcas da simplicidade  e humildade, pertencente a outra estirpe. 

No  entanto, todos o respeitam, o admiram, o consultam...

Uma rápida estadia sua em Clichy transforma a paróquia rural. Ele mesmo se admira como pode ter um povo tão afeiçoado ao seu novo pastor. 

Sente-se a criatura mais feliz da terra. O mesmo pensam os moradores do seu novo vigário!...

Em Chatilon les Dombes, recupera os 6 eclesiásticos desanimados, reconduz à Igreja todo o povo afastado e especialmente o protestante, junto do qual se hospedara. 

Funda suas Caridades e conta com a maior boa vontade de toda a população a assistência aos pobres e doentes.

Junto da ilustre e poderosa família dos Gondi, torna-se uma  presença imprescindível. É a paz, a segurança, a tranqüilidade de todos.

A  senhora De Gondi já não consegue imaginar viver sem seus conselhos, sua direção. Poder-se-ia pensar em sensibilidade feminina de uma alma inquieta e escrupulosa. Mas não. O General das Galeras é de igual parecer.

Quando veio a saber por uma carta de São Vicente seu propósito de se afastar de sua residência, fica perplexo, confuso, fora de si.

“Sinto-me no desespero, devido à carta, que me enviou M. Vincent...

É preciso lançar mão de todos os meios para que tal não aconteça...

Recorramos a todas as pessoas influentes para persuadí-lo a ficar...

Desejo apaixonadamente que ele volte à nossa casa... Que aqui ele viva como o desejar... Eu serei ainda um dia um homem de bem, se ele ficar conosco!” Após a morte de sua esposa, em 1625, o General das Galeras se tornou padre e superior do Oratório, depois de Pe. Bérulle.

Para se perceber todo o alcance do trabalho das Caridades, servidas pelas senhoras da alta sociedade: duquesas, marquesas, princesas e futuras rainhas como a duquesa de Nemours, futura rainha da Polônia, Maria de Gonzaga, será preciso transportar-se àquele tempo de fausto, de honrarias, de futilidades, de ostentação e luxo... 

Senhoras dedicadas, cheias de boa vontade, mas divididas entre o Reino de Deus e as exigências sociais do outro reino...

 As Caridades se espalharam por toda parte, já eram mais de 300 senhoras, arregimentadas, instruídas, guiadas pela mão daquele misterioso sacerdote camponês. 

Por mais de uma vez, surgiu uma grave suspeita: não seria um perigo para o reino, um princípio de insurreição nacional; que tratariam em suas  reuniões , a portas fechadas? Da dúvida, partiram para a ação: oficiais  do rei e policiais colaram seus ouvidos indiscretos às portas para se certificarem do que estava acorrendo. O que ouviram deixaram-nos ainda mais perplexos: Aí se falava dos pobres, dos doentes, das crianças abandonadas, dos velhos, das jovens ameaçadas em sua honra, de  remédios, de esmolas e sobretudo....um nome que era repetido a cada frase... Jesus Cristo assim o pede!

Assim ocorreu também na cidade de Mâcon, durante o pouco tempo, que aí passou São Vicente. 

A miséria era demais, a mendicância insuportável mesmo para os mais caridosos. 

Quando começou seu trabalho de organização das Caridades, riam-se dele e o apontavam na rua: o padre milagroso, o mágico, vai ver que aqui é impossível qualquer tentativa de assistência.

Muito breve, a ironia se transformou em admiração e colaboração, toda a cidade atendeu aos apelos de São Vicente e os pobres socorridos.

Nomeado Capelão Geral dos Galés, intui, mais uma vez, a chance que a Providência lhe punha nas mãos para levar Jesus Cristo àqueles infelizes. 

Reduzidos às condições subumanas, torturados, famintos desprezados, só exprimiam o mais fundo ódio contra tudo e contra todos.

Com a mesma coragem, doçura, simplicidade, bondade, apresenta-se a estes novos paroquianos... 

Visita-os com freqüência , conversa com todos, manda-lhes a ajuda material e recebidas com escarros... 

Organiza as Missões com seus Filhos, os padres da Missão. Houve um milagre. 

Muitos recuperados física e espiritualmente receberam a liberdade, outros a saúde e todos um sentido de sua dignidade.

Quando foi procurado por Luisa de Marillac, vinha ela de um longo e doloroso caminho de dúvidas, inquietações, angústias, próxima mesmo de uma profunda depressão, prestes a cair numa neurose. 

Pessoas boas, piedosas, afeitas ao temor e ao amor de Deus, mas que tinham perdido a alegria. 

“Minha filha, Deus é amor e quer que vamos a Ele pelo amor!”

Envia Luisa como sua representante para a visita das caridades.

“Rogo à bondade divina que ela vos acompanhe. 

Seja vosso consolo no caminho, vossa sombra contra o ardor do sol, vossa coberta contra o frio e a chuva, vosso leito macio no cansaço, vossa força nos trabalhos e que, enfim, vos traga de volta em perfeita saúde e cheia de boas obras!”

“Ide, Mademoiselle, em nome de Nosso Senhor!”

Em breve estará ela a frente das jovens moças do campo, as primeiras Filhas da Caridade, servas dos pobres doentes, cheia de zelo, alegre, mostrando todos aqueles dons que andavam sufocados pelo medo e pela angústia. 

Durante longos oito anos esperou Vicente a aprovação da Companhia de seus Missionários. 

Obstáculos desde os simples curas de aldeia até do próprio papa. 

“Se o Santo Padre soubesse a condição em que se encontra o pobre povo dos campos, não teria sossego até que remediasse a tamanho mal!”

Para conseguir a aprovação da fundação das Filhas da Caridade, as dificuldades seriam bem maiores. 

Uma inovação inaudita na prática da Igreja. Como realizar o que o próprio bispo de Genebra, São Francisco de Sales, não tinha conseguido? Tornou-se realidade a parábola do grão de mostarda: da pequena e encantadora camponesa Margarida Naseau, “todos a amam, pois nela tudo é amável”, gostava de repetir o santo, até a maior congregação feminina do mundo.

Como um velho barqueiro, afeito e afeiçoado a seu mister, Vicente deslizava com a mesma perícia, naturalidade e segurança entre as margens do rio. 

Dos pobres aos ricos, dos simples aos nobres, do povo aos governantes. 

Lidava com os grandes em função dos pequeninos. Ia a eles e os freqüentava, na esperança de lhes dar a chance de serem bons, justos.

Recebendo o rico e amplo Priorado de São Lázaro transformou-o no “Ministério do Bem”, na expressão de André Frossard; no Conselho de Consciência era a consciência do Conselho, na expressão do mesmo autor...

Pouco antes de morrer, Luis XIII lhe dissera: “Se eu recobrasse a saúde, ordenaria que todos os candidatos ao episcopado fizessem uma preparação de três anos em sua direção”.

Diante do desdobramento vertiginoso de suas obras e realizações, do crescimento de seu renome, São Vicente, modestamente, inperturbavelmente, sempre se esquivando de qualquer vanglória ou vaidade. “As obras de Deus se fazem por si mesma”. “Seria presunção querer tomar a dianteira à Providência”. “É preciso começar sempre pela fé”. Não podemos nos adiantar à Providência”. “Jesus Cristo e os santos fizeram mais pelo seu sofrimento do que pelos seus atos”. “O importante não é que as obras sejam realizadas, mas sim que sejam feitas por Deus e para Deus”.

“É preciso doar-se a Deus”. 

“Esvaziemo-nos de nós mesmos, e Deus, que não suporta o vazio, nos plenificará”. 

“É preciso esvaziar-nos de nós mesmos para nos revestirmos de Jesus Cristo”. 

“Podemos fazer o que quisermos, as pessoas não acreditarão em nós, enquanto não lhes manifestarmos nosso amor”. 

“Não acreditamos nas pessoas, porque as julgamos sábias e inteligentes, mas porque as amamos”.

Decantado em prosa e verso, elogiado em vida e depois da morte, perenizado nas estátuas, nas imagens, nos quadros, nos romances, nas histórias em quadrinhos, no cinema, nos cânticos e música, Vicente de Paulo continua imperturbavelmente a se subscrever: “Vosso humilde servo Vincent Depaul’.

Comoventes os depoimentos dos grandes:

J.J. Olier: “Onde o homem que nos libertará? É isso, senhor Vicente, o que a Igreja e a porção do baixo clero, dos curas dos campos, e eu sobretudo, de mãos juntas, aos quais me ajunto para pedir. Espero tudo isso de sua pessoa, a saber: a ajuda à Igreja, a liberdade dos padres e a maior glória de Deus Pai...”

Ana d’Áustria: “Perdendo o senhor Vicente, a Igreja e os pobres perdem tudo!”

Mais tarde, o próprio Voltaire irrequieto, irreverente, anticlerical e violento em seus ataques, não escapou ao fascínio e magia espiritual do Pai dos Pobres: “Santo de minha preferência é Vicente de Paulo!”

Quantas vezes tivera conhecimento das decisões do ministro todo-poderoso: “As razões do Estado exigem assim, são exigências do Reino”. 

E ele cuidando das coisas de Deus: “Minhas filhas, é vontade de Deus (do Reino de Cristo) que façamos e procedamos dessa maneira!”.

“Confiar nos meios humanos para as coisas de Deus é o mesmo que confiar no Demônio. As coisas de Deus só se realizam por meios divinos.”

Uma análise apressada e superficial levaria o historiador a interpretar a influência misteriosa de Vicente de Paulo sobre as pessoas com a etiqueta de um autêntico Líder Carismático. 

Atraía, arrastava após si todas as categorias de pessoas. 

Uma reflexão mais profunda nos moldes do Evangelho nos convenceria, ao contrário, de uma autêntica cristofania.

“É preciso revestir-se de Jesus Cristo!” Suas armas infalíveis foram sempre a oração, a humildade, a simplicidade, a mansidão, a mortificação, o zelo a toda prova. 

Guardou, desde criança, até a mais avançada idade, sua sensibilidade, sua terna compaixão. 

“Se fracassarmos na vida espiritual, fracassaremos em tudo!”

 Coragem e firmeza diante dos poderosos, ternura e compaixão diante dos pequeninos e humildes. 

Sua longa vida, desde os começos imprecisos e indecisos de um jovem padre, de apenas dezenove anos, ainda preocupado em dar uma tranqüilidade econômica aos pais até a velhice cheia de realizações segue os caminhos imprevisíveis só conhecidos por Deus. 

Foi lenta e profundamente trabalhado pela graça, através dos acontecimentos. 

Sempre quis encher-se de Deus, esvaziar-se de si mesmo e se revestir de Jesus Cristo, a única paixão de toda sua vida de oitenta anos.

Tendo descoberto Jesus Cristo, evangelizador dos pobres, pôde enxergá-lo nos pobres e sofredores. 

Mesmo quando ainda não havia acontecido a “grande arrancada” em direção aos pobres, nunca perdera sua identificação com eles, nunca se distanciara de suas origens, camponês e pobre sempre foi e quis ser, embora tivesse grande soma de bens a gerir em favor dos necessitados.

Por isso mesmo sua vida se assemelha ao evangelho, com o mesmo cortejo de pobres, doentes, santas mulheres, crianças, sacerdotes...

Ainda hoje, com a santidade vinda do céu e o humor das Landes, ele continua  a nossa disposição: “Vosso muito humilde servo, Vicente de Paulo”.