quarta-feira, 30 de setembro de 2020

EL PASTOREO DE SAN VICENTE DE PAÚL EN CLICHY, COMO BASE PARA EL ORIGEN DEL CARISMA VICENTINO SURGIDO EN FOLLEVILLE Y EN CHÂTILLON



San Vicente de Paúl nació en 1581, en Pouy, cerca de Dax, Francia. El tercer hijo de una familia de campesinos Paúl-Moras. Se ordenó sacerdote en 1600. En 1610 pasó a ser limosnero en la Corte de Margarita de Valois; en 1612, “párroco” de Clichy y en 1613, preceptor en la familia de los Gondi, quienes le hicieron también encontrarse con los pobres carentes del pan espiritual y material en sus tierras en Folleville y Chatillón-les-Dombes, encuentro que cambió la vida tornándole el reconocido santo patrono de la caridad tal como la Iglesia lo conoce hoy. Esos episodios y tantos otros que la vida le presentó, tales como:  ser acusado de robo por un compañero, su nombramiento al Consejo de Conciencia de la Corte Francesa, su labor junto a la formación del clero, las misiones en las galeras, el cuidado de niños expósitos y a todo tipo de pobreza que pasaban muchos en el Paris de su época, le abrieron camino para las fundaciones: Asociación Internacional de la Caridad - 1617, Congregación de la Misión - 1625 y Compañía de las Hijas de la Caridad – 1633, e hicieron de Vicente de Paúl un Gran Pastor de la Iglesia.

San Vicente de Paúl, a ejemplo de profetas, como Jeremías, que denunciaban las prácticas de injusticia cometidas contra el pueblo, y del Buen Pastor, Jesucristo, que guío y dio la vida por sus ovejas, es llamado a profetizar, guiar y pastorear el pueblo de Dios. Su misión aconteció siglos más tarde, en relación a las actividades de Jeremías y Jesús, pero también se dio en una situación de sufrimiento del pueblo. El llamado de Vicente, destaca en el siglo XVII en tres pueblos franceses: Clichy, Folleville y Châtillon-les-Dombes. En Clichy fue su primera experiencia en la administración de una parroquia; en Folleville, Vicente percibe la falta de pan espiritual, y en Châtillon, la ausencia de pan material. En los dos últimos pueblos, el pastoreo es más perceptible en el cuidado de los pobres.

Fijandonos en la experiencia de Clichy, percibimos que Vicente de Paúl humano y espiritualmente era apenas un padre de una villa, nombre que se fue construyendo poco a poco por donde fue pasando. En este pueblo, desarrolló las funciones de pastor y padre espiritual. Hoy Clichy es un barrio de Paris, pero había sido una pequeña comunidad semejante a Pouy, la tierra de origen del Santo, ambas localidades campesinas. Los campesinos también conocidos como vasallos, eran personas que vivían en situación precaria en feudos. Vicente de Paúl, como campesino, les comprendía y les ayudaba.

La experiencia vivida en Clichy cambió la vida del Santo. Vicente percibe la necesidad de la gente en tener cerca un pastor, a fin de orientarlos en la vida espiritual. Como “Párroco”, Vicente se sintió realizado y más feliz que el Papa, como pastor de la villa, compartiendo de la vida de aquella gente, sencilla, religiosa y humilde. La dedicación de Vicente, allí, fue base para el que él realizaría en Folleville y Châtillon, inicio de su vocación como grande misionero de los pobres.

Fueron las experiencias de Folleville y Châtillon 1617, que dieran origen al Carisma Vicentino, tal como, lo experimentamos hoy, nosotros, herederos de San Vicente.  En Folleville, Vicente escucha la confección de un fiel campesino, visto por la gente como una persona ejemplar, y percibe como la gente padece por la falta de un pastor; desde allí Vicente emprende una acción misionera, el que desembocaría en la fundación de la Congregación de la Misión. También en Châtillon, Vicente viviría algo semejante, que lo hizo fundar la primera Confraternidad de las Damas de la Caridad, actualmente Asociación Internacional de la Caridad – AIC. Allí, Vicente es informado que una familia de la parroquia pasaba por dificultad material. Semejante a Folleville, Vicente moviliza a los feligreses, por medio de un sermón, y muchos acogieron, allí a las confecciones, y aquí, a atender aquella familia; siendo tantas las ayudas, Vicente ve la necesidad de organizar aquella caridad, fundando así el mencionado grupo de las Damas. De la experiencia de Folleville, funda posteriormente, la Congregación de la Misión.

Folleville y Châtillon son dos marcos importantes para vida de Vicente de Paúl, pues en la primera, él empezó así a preocuparse por la falta de un auxilio espiritual de los pobres, y, en la segunda, con la necesidad material de ellos. Después de esas experiencias Vicente mira al Hijo de Dios, como contemplativo en la acción, socorriendo los pobres y excluidos. Así, percibimos que Vicente de Paúl, desde de Clichy, pasando por Folleville y Châtillon y todas las otras experiencias que fueran marcadas por el carisma originado en esas, hicieran de San Vicente de Paúl un extraordinario profeta, guía y pastor, a ejemplo de Jesucristo, el evangelizador y servidor de los pobres.

Vicente de Paúl no trabajó solo, mucha gente lo ayudaba en su labor, destacamos  el caso de Luisa de Marillac, que con el Santo fundaron la Compañía de las Hijas de la Caridad, por ejemplo. Vicente de Paúl falleció en el amanecer del 27 de septiembre 1660, fue beatificado el 13 de agosto de 1729, por Benedicto XIII y canonizado el 16 de junio de 1737, por Clemente XII. Hoy es venerado en la Iglesia Católica y Anglicana, es patrono de Madagascar, Richmond, hospitales, leprosos, prisioneros, enfermos y de la Familia Vicentina.

 

Cleber Teodósio, CM e Fábio Silva, CM

SEMINARISTAS VICENTINOS – PBCM, RIO DE JANEIRO (BRASIL)

  

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Español: Camonta - Paraguai

SILVA, Fábio; TEODOSIO, Cleber. El pastoreo de San Vicente de Paúl en Clichy, como base para el origen del carisma vicentino surgido en Folleville y en Châtillon. In: Revista Alabanza - Renovación Carismática en el Espíritu Santo 2020. Edición 207. p. 12-13. (República Dominicana)

domingo, 27 de setembro de 2020

Notas da homília do 3º Dia do Tríduo de São Vicente de Paulo


Notas da homília do 3º Dia do Tríduo de São Vicente de Paulo pregada Pe. Francisco Hermelindo, CM (BH, 26/09/2020)

Missionários nutridos pela seiva do Evangelho e do Carisma Vicentino

Nós ainda estamos no chamado mês da Bíblia...

Nossa relação mais estreita com a Palavra de Deus é bastante recente...

Num tempo em que não se tinha permissão para um acesso mais livre à Bíblia São Vicente já exortava os seus missionários a uma assiduidade à leitura de um capítulo do Novo Testamento...

 

“Deus nos dá suas graças segundo as necessidades que delas temos. Deus é uma fonte da qual cada um tira água conforme suas necessidades. Uma pessoa que tem necessidade de seis baldes de água, tira seis; o que precisa de três, tira três; um passarinho que só tem necessidade de uma gota só tira uma gota; um peregrino, com a palma de sua mão, pode saciar a sua sede. Dá-se o mesmo conosco em relação a Deus.

Devemos ter grande devoção em nos tornar fiéis à leitura do capítulo do Novo Testamento e a fazer, no começo, os seguintes atos: 1º adoração, adorando a Palavra de Deus e sua verdade; 2º entrar nos sentimentos com que Nosso Senhor as pronunciou e acolher no coração essas verdades; 3º tomar a resolução de praticar essas mesmas verdades. Se leio, por exemplo: “Bem aventurados os pobres em espírito”, devo tomar a resolução de me entregar a Deus para praticar essa verdade em tal ocasião. Igualmente, quando leio: “Bem aventurados os mansos”, dar-me-ei a Deus para praticar a mansidão. É preciso, sobretudo, acautelar-se para não ler como estudo, dizendo: “Esta passagem me servirá para tal pregação”, mas somente para o nosso progresso espiritual. Não devemos desanimar-nos se, tendo lido várias vezes, um mês, dois meses, seis, não somos tocados. Acontecerá, em alguma vez, que teremos uma pequenina luz, em um outro dia, uma maior, quando tivermos necessidade. Uma única palavra é capaz de nos converter, apenas uma, como aconteceu com Santo Antão”.

Pensando estas coisas, entrou na igreja. Aconteceu que nesse momento se estava lendo o evangelho, e ouviu a passagem em que o Senhor disse ao jovem rico:

"Se queres ser perfeito, vende o que tens e dá-o aos pobres,
depois vem, segue-me e terás um tesouro no céu".

 

Mt. 19, 21

Como se Deus lhe houvera proposto a lembrança dos santos, e como se a leitura houvesse sido dirigida especialmente a ele, Antão saiu imediatamente da igreja e deu a propriedade que tinha de seus antepassados: trezentas "aruras", terra muito fértil e formosa. Não quis que nem ele nem sua irmã tivessem algo que ver com ela. Vendeu tudo o mais, os bens móveis que possuía, e entregou aos pobres a considerável soma recebida, deixando só um pouco para sua irmã.

Pensando estas coisas, entrou na igreja. Aconteceu que nesse momento se estava lendo o evangelho, e ouviu a passagem em que o Senhor disse ao jovem rico:

"Se queres ser perfeito, vende o que tens e dá-o aos pobres,
depois vem, segue-me e terás um tesouro no céu".

 

Mt. 19, 21

“O estado dos missionários é um estado conforme às máximas evangélicas, que consiste em tudo deixar e abandonar, como os apóstolos, para seguir a Jesus Cristo e fazer, à sua imitação, o que convém. Sendo assim, como me dizia uma pessoa em certa ocasião, só o demônio encontrará o que censurar neste estado, pois haverá algo mais cristão do que ir de aldeia em aldeia para ajudar o pobre povo a se salvar, como vedes que se faz, com muitas fadigas e incômodos! Vede tais e tais entre nossos coirmãos que trabalham no presente numa aldeia da diocese de Evreux, onde precisam até mesmo viver na carência de tudo... Não se assemelha isso ao que Nosso Senhor veio fazer? Não tinha senão uma pedra onde reclinar a cabeça, ia e vinha de um lugar para outro, para conquistar as almas para Deus e, enfim, morreu por elas...

A vocação do Filho não é para dentro, mas exodal, ou seja, para fora. Ir ao encontro dos destinatários de sua vocação, segundo o querer do Pai.

A vocação sendo exodal, aponta-nos que lá fora é bem diferente, pois lá fora a vida e o ritmo são dinâmicos. Ora acolhedores, ora revoltos. São nesses cenários oscilantes que o Filho de Deus é chamado a viver sua missão.

Lá fora tanto é lugar de acolhimento como também lugar de resistência e de fechamento. Lá fora tanto é lugar de pagãos, de seculares, como também de irmãos da mesma fé.

Então a vocação é uma missão sob forte tensão. E mais tensa ainda quando é vivida sob a fidelidade aos desígnios do Senhor. Assim sendo, a vocação e missão não são só tensas tendo em vista os variados cenários, como também o são por serem vividas sob fortes e grandes riscos.

O ir para onde o Pai quer é desafiante. Mas, o encontrar-se com quem quer o Pai também é um desafio.

 

sexta-feira, 18 de setembro de 2020

NOVENÁRIO VOCACIONAL VICENTINO



18 – 26 de setembro de 2020

“Não podemos assegurar-nos a felicidade eterna de modo melhor do que vivendo e morrendo no serviço dos pobres entre os braços da Providência e em uma verdadeira renúncia a nós mesmos para seguir a Jesus Cristo.” (III, 392; III,359). 

Orações para todos os dias:

Oração inicial

Oh Deus, Pai amoroso! Que por sua grande bondade nos chamou a ser Evangelizadores e Evangelizadoras dos Pobres, seguindo os caminhos de seu amado filho Jesus Cristo, ajuda-nos, com o exemplo de São Vicente de Paulo, a ser diligentes e ousados diante das necessidades de nossos irmãos, com um coração sensível diante dos seus sofrimentos. Conceda-nos, pelo seu Espírito Santo, sermos capazes de anunciar, praticar e testemunhar o Reino de Deus em todos os lugares do mundo, de modo que nenhuma periferia seja privada do alegre anúncio da Salvação.

Que contemplando seu Filho, feito homem, possamos passar da mesa da Palavra e da mesa da Eucaristia à mesa dos Pobres, para compartilhar o Pão da Vida com os outros. Dá-nos a capacidade de ser homens e mulheres que personificam uma verdadeira espiritualidade, para responder aos desafios de hoje, em meio a esta pandemia e suas consequências. Nós pedimos isso por Jesus Cristo, nosso Senhor.  Amém!

Pai Nosso...

Oração traduzida, extraída de: www.corazondepaul.org

Oração ao Coração de São Vicente (Final)


Ó Coração de São Vicente, que absorveu do Sagrado Coração de Jesus a caridade que derramaste sobre todas as misérias morais e físicas do teu tempo, venha até nós para nunca deixarmos passar nenhuma miséria sem prestar socorro. Faça com que a nossa caridade seja respeitosa, delicada, compreensiva e eficaz como a sua.

Ponha em nossos corações uma fé viva que nos faça descobrir o sofrimento de Cristo em nossos irmãos infelizes. Encha-nos de um zelo ardente, luminoso, generoso, que nunca encontra dificuldade em servi-los. Nós pedimos isso, ó Coração de Jesus, pela intercessão daquele, cujo coração não batia nem agia senão por impulso do seu. Amém!

Ave-Maria...

1º Dia:  Vocacionados(as) à compaixão e à misericórdia

       Motivação Inicial por conta de um(a) animador(a).

       Em Nome do Pai, do Filho e do Espírito Santo.  Amém.

       Canto a escolher.

       Oração inicial.

       Refletindo a Palavra de Deus: Lc 10, 25-37.

       Momento de meditação e silêncio.

       Perguntas para partilhar:

a)      Como a Parábola do Bom Samaritano ilumina a nossa vocação vicentina?

b)      Em quais ocasiões temo passado perto de irmãos(ãs) caídos pelo caminho e não fizemos nada?

c)       Quais elementos da nossa vida têm impedido ou diminuído a nossa capacidade de sentir a dor do(a) próximo(a)?

d)      Assumimos a nossa destinação aos pobres como verdadeira vocação de bons samaritanos?

São Vicente nos fala:

       “Sejamos, pois misericordiosos, meus irmãos, e façamos misericórdia a todos, de tal sorte que não nos encontremos jamais com um pobre, sem o consolar, se podemos, nem com um homem ignorante, sem lhe ensinar, em poucas palavras, o que deve crer e praticar para alcançar sua salvação”. (XI, 342) 

       "Meditai para poderdes cumprir corretamente o serviço da misericórdia." ( IX, 158)

       "O segredo mais íntimo de Deus é a sua misericórdia." (XI, 341). 

       "Procurar a glória de Deus, seu Reino, sua justiça, significa antes de mais nada, interessar-se por uma vida interior que se manifeste na fé, na esperança e na caridade, numa atitude de entrega a Deus, tanto no trabalho, quanto no desejo de querer difundir o Reino de seu amor misericordioso." (XII, 130). 

Preces espontâneas.

Canto Vicentino: a escolher.

Oração Final.

 

2º Dia:  Ser livres para seguir e para servir

       Motivação Inicial por conta de um(a) animador(a).

       Em Nome do Pai, do Filho e do Espírito Santo.  Amém.

       Canto a escolher.

       Oração inicial.

       Refletindo a Palavra de Deus: Lc 9, 23-25.

       Momento de meditação e silêncio.

       Perguntas para partilhar:

a)      Como entendo o dito de Jesus “negar-se a si mesmo”?

b)      O que significa “tomar a cruz” a cada dia?

c)       Jesus nos chama para segui-lo. Seguir a Jesus supõe liberdade. Consideramo-nos verdadeiramente livres para seguir Jesus?

d)      Como chamados e chamadas ao livre seguimento de Jesus, que tarefas entendemos ou pensamos ter ao longo do caminho?

São Vicente nos fala:

       “O missionário se encontra num estado apostólico que consiste em abandonar tudo, como os apóstolos, para seguir Jesus Cristo e tornar-se verdadeiros cristãos”. (SV XI, 163) 

       “Não podemos assegurar-nos a felicidade eterna de modo melhor do que vivendo e morrendo no serviço dos pobres entre os braços da Providência e em uma verdadeira renúncia a nós mesmos para seguir a Jesus Cristo”. (III, 392; III,359). 

       "Como sois feliz, por Deus vos haver escolhido para trabalho tão santo! Ei-vos como prisioneiros da caridade, ou melhor, de Jesus Cristo. Que felicidade sofrer por este grande monarca e que coroas vos esperam, se preservardes até o fim!”

 

Preces espontâneas.

Canto Vicentino: a escolher.

Oração Final.

 

3º Dia:  Vocacionados(as) dos Pobres

       Motivação Inicial por conta de um(a) animador(a).

       Em Nome do Pai, do Filho e do Espírito Santo.  Amém.

       Canto a escolher.

       Oração inicial.

       Refletindo a Palavra de Deus: Lc 4, 16-21.

       Momento de meditação e silêncio.

       Perguntas para partilhar:

a)      Neste trecho do Evangelho de Lucas, Jesus mostra o seu programa de vida. Ele se identifica como enviado a uma missão concreta, no meio de pessoas vulneráveis. Como grupo vocacionado a uma missão, identificamo-nos com a missão de Jesus?

b)      O que dizer da nossa vocação vicentina à luz da missão de Jesus Cristo?

c)       Como vicentinos(as), os pobres são de fato o nosso lugar de destino?

d)      Quais são as novas formas de pobreza que nos interpelam vocacionalmente hoje ou ainda estamos atados aos “nossos pobres de estimação”?

São Vicente nos fala:

       “Se quisermos, poderemos fazer sempre a vontade do Pai. Oh! que felicidade fazer sempre e em todas as coisas a vontade de Deus! Não é fazer o que veio fazer na terra o Filho de Deus? (...). O Filho de Deus veio evangelizar os pobres; nós, padres, não somos enviados para fazer a mesma coisa? Sim, os missionários são enviados para evangelizar os pobres. Oh! que felicidade! Fazer na terra o mesmo que fez nosso Senhor”.

       "O serviço de Cristo nos pobres é um ato de amor - amor afetivo e efetivo....“

       "Evangelizar os pobres é um serviço tão grande que é por excelência o ofício do Filho de Deus." 

       “Ó Deus, como é belo ver os pobres se os consideramos em Deus e com a estima de Jesus Cristo tinha por eles! Mas, se os vemos segundo os sentimentos da carne e do espírito mundano, parecerão desprezíveis” (XI,32)

Preces espontâneas.

Canto Vicentino: a escolher.

Oração Final.

 

4º Dia:  Vocacionados em saída

       Motivação Inicial por conta de um(a) animador(a).

       Em Nome do Pai, do Filho e do Espírito Santo.  Amém.

       Canto a escolher.

       Oração inicial.

       Refletindo a Palavra de Deus: Lc 10, 1-9.

       Momento de meditação e silêncio.

       Perguntas para partilhar:

a)      A messe é grande, mas os operários são poucos.  A missão não tem fronteiras, mas os missionários são poucos. Temos pedido vocações ao Senhor da messe com o nosso testemunho?

b)      Nosso desejo de servir e a nossa capacidade de ir a qualquer parte têm sido mais fortes que a nossa estagnação?

c)       Temos sido fieis ao nosso chamado, mesmo em meio às provações?

d)      Desejo ir aonde o Senhor envia ou prefiro ficar onde me sinto bem?

São Vicente nos fala:

       "A nossa vocação não é ir a uma paróquia, nem só a um bispado, mas, é ir por terra. Para fazer o quê? Abrasar os corações dos homens, fazer o que fez o filho de Deus que veio trazer fogo ao mundo para inflamar no seu amor“. ( XII, 262)

       São Vicente inaugurando em 1648 com a Missão de Madagascar, começa a enviar missionários a várias partes do mundo. “Vede como Deus nos oferece um maravilhoso campo em Madagascar, nas ilhas Hébridas (Grã-Bretanha) e em outros lugares”. (SVP aos missionários – XI,763) 

       “Alguns membros da Companhia talvez digam que deveríamos deixar Madagascar. Assim falam a carne e o sangue; dizem que não deveríamos mais enviar homens para lá, mas estou certo de que não é o Espírito que diz isso”...  (SVP aos missionários –XI,296ss; cf.  XI,122.281). 

 

Preces espontâneas.

Canto Vicentino: a escolher.

Oração Final.

 

5º Dia:  Rezando a vocação

       Motivação Inicial por conta de um(a) animador(a).

       Em Nome do Pai, do Filho e do Espírito Santo.  Amém.

       Canto a escolher.

       Oração inicial.

       Refletindo a Palavra de Deus: Lc 11, 1-13.

       Momento de meditação e silêncio.

       Perguntas para partilhar:

a)      O que nos diz o Evangelho a respeito da oração?

b)      Os momentos de oração têm sido momentos de refazer as forças na presença de Deus ou mero momentos de cumprimentos de regras quantificadas?

c)       A vida, com um domínio do Espírito, tem sido vivida em clima de oração ou as nossas ações têm sido vazias de sentido?

d)      Desejo ir aonde o Senhor envia ou prefiro ficar onde me sinto bem?

São Vicente nos fala:

       “Deus, quando quer comunicar-se, o faz sem esforço, de modo sensível, suave, doce, amoroso; peçamos-lhe pois, frequentemente, este dom da oração e com grande confiança. Deus, por sua parte, não busca nada melhor; peçamos-lhe, mas com grande confiança, e fiquemos certos de que no fim no-lo concederá, por sua infinita misericórdia”. (SV XI, 221-222) 

       "A oração, minhas filhas, é uma elevação do espírito a Deus, com que a alma se desapega de si para buscar a Deus nele mesmo. É um colóquio da alma com Deus, uma comunhão recíproca, em que Deus diz interiormente à alma o que quer que ela saiba e faça e em que a alma diz a Deus o que ele quer que lhe peça. Grande excelência que no-lo deve fazer estimar e preferir a qualquer outra coisa”! (SV IX, 419) 

       "De manhã, falais com Deus na oração e pela leitura, Deus fala convosco. Se quiserdes ser ouvidos por Deus nas vossas orações, escutai a Deus na leitura. Não há menos vantagem e felicidade em escutar a Deus, do que em falar com Ele“. (SV X, 116)

 Preces espontâneas.

Canto Vicentino: a escolher.

Oração Final.

 

6º Dia:  Uma Família Vocacionada

       Motivação Inicial por conta de um(a) animador(a).

       Em Nome do Pai, do Filho e do Espírito Santo.  Amém.

       Canto a escolher.

       Oração inicial.

       Refletindo a Palavra de Deus: 1Cor 12, 1-13.

       Momento de meditação e silêncio.

       Perguntas para partilhar:

a)      A Família Vicentina é numerosa em ramos, em membros e dons. Quais têm sido os nossos esforços conjuntos para que todos e todas possam trabalhar, a partir das suas realidades pessoais e carismáticas, na promoção e evangelização dos pobres?

b)      Quais são os obstáculos que impedem a nossa verdadeira comunhão, a partir da diversidade dos dons, dentro da vivência do mesmo carisma vicentino?

c)       Podemos identificar o que temos de comum na nossa vocação vicentina?

d)      Como vocacionalizar juntos, atraindo mais gente para os nossos ramos?

São Vicente nos fala:

       “Rogo a Nosso Senhor que Ele tenha por bem renovar-vos a todos em seu espírito, a fim de que todas as vossas operações sejam as suas e que os frutos que conseguirdes sejam frutos de vida eterna”. (SVP a João Martin, padre da Missão, 30/7/1660 – VIII,333) 

       "A ação, sustentada pelo Espírito de Deus, será a verdadeira e, sem dúvida, a única prova de amor". 

       “Quão grande empreendimento é revestir-se do espírito de Cristo!” .... “O Espírito Santo, derramado no coração dos justos, que vive neles e neles cria as disposições e inclinações que Cristo teve na terra”. (XII, 107-108; XI,411).

 

Preces espontâneas.

Canto Vicentino: a escolher.

Oração Final.

 

7º Dia:  Leigos chamados a servir

       Motivação Inicial por conta de um(a) animador(a).

       Em Nome do Pai, do Filho e do Espírito Santo.  Amém.

       Canto a escolher.

       Oração inicial.

       Refletindo a Palavra de Deus: Rm 12, 3-10.

       Momento de meditação e silêncio.

       Perguntas para partilhar:

a)      Cada batizado (a) tem um chamado, uma vocação a exercer na Igreja e no mundo. Os leigos vicentinos são uma bênção de Deus para os pobres. Temos incentivado esse laicato a partir da proximidade e do trabalho conjunto?

b)      Como potencializar a vocação laical vicentina no interior da Igreja?

c)       Como colaborar para que os membros leigos da Família Vicentina sirvam na liberdade e autoconfiança, respondendo aos seus chamados pessoais?

d)      Como superar as tensões internas que impedem os leigos de exercerem a sua vocação vicentina, numa Igreja que ainda respira o clericalismo?

São Vicente nos fala:

“No dia da conversão de São Paulo, dia 25, aquela Senhora (de Gondi) me pediu que fizesse um sermão na igreja de Folleville para exortar os moradores a uma confissão geral; e o fiz. Demonstrei a importância e a utilidade da confissão, ensinando depois o modo de fazê-la bem. Deus levou tanto em conta a confiança e a boa fé daquela Senhora (porque o grande número e a enormidade dos meus pecados teriam impedido o fruto de tal ação), que abençoou minha pregação, e aqueles bons camponeses ficaram tão tocados por Deus que todos vieram fazer sua confissão geral. Continuei a instruí-los e a dispô-los aos sacramentos e comecei a confessá-los. Mas a afluência foi tanta que, não podendo dar conta com um outro padre que me ajudava, a Senhora mandou pedir aos padres jesuítas de Amiens que viessem em nosso socorro. Escreveu ao reverendo padre reitor que veio pessoalmente”...  (Deus usou de uma leiga para iniciar uma grande missão, pensemos nisto)

Preces espontâneas.

Canto Vicentino: a escolher.

Oração Final.

 

8º Dia:  Consagrados e Consagradas ao serviço vicentino

       Motivação Inicial por conta de um(a) animador(a).

       Em Nome do Pai, do Filho e do Espírito Santo.  Amém.

       Canto a escolher.

       Oração inicial.

       Refletindo a Palavra de Deus: Mt 28, 16-20.

       Momento de meditação e silêncio.

       Perguntas para partilhar:

a)      As Irmãs e os Irmãos Vicentinos, dos distintos ramos da Família são uma força grandiosa para a evangelização dos pobres. O que temos feito para que não faltem essas vocações, de discípulas e discípulos consagrados, na nossa Igreja?

b)      Podemos rezar ainda mais, com espírito de unidade, para vocacionalizar juntos?

c)       Como contribuir para que haja mais consagrados e consagradas para o serviço dos pobres?

d)      Os votos libertam para a missão.  O rosto das consagradas e dos consagrados vicentinos transmitem essa realidade para as juventudes?

São Vicente nos fala:

       "Deus serve de diferentes maneiras para chamar alguém a seu serviço; às vezes, as próprias aflições e cansaço do mundo dão vontade de deixá-lo. E quando a isso se soma as devidas disposições, é bom sinal de verdadeira vocação”. (XII, 737)

       “O espírito das Filhas da Caridade é o amor de Nosso Senhor... É preciso que saibais que ele se exerce de duas maneiras: uma afetiva e outra efetiva. Porque o primeiro amor não é suficiente, minhas irmãs, são necessários os dois. É preciso passar do amor afetivo ao amor efetivo, que é o exercício das obras da Caridade, o serviço dos pobres, empreendido com alegria, coragem, constância e amor”. (SVP Conf. De 9/2/1653 – IX,593) 

 

Preces espontâneas.

Canto Vicentino: a escolher.

Oração Final.

 

9º Dia:  Vocacionados à Missão

       Motivação Inicial por conta de um(a) animador(a).

       Em Nome do Pai, do Filho e do Espírito Santo.  Amém.

       Canto a escolher.

       Oração inicial.

       Refletindo a Palavra de Deus: Jr 4, 1-10.

       Momento de meditação e silêncio.

       Perguntas para partilhar:

a)      Num mundo carente de profecias que transformam, o Senhor nos chamou. Chamou-nos para uma grande missão. Como compreendemos essa voz que não cessa de dizer o nosso nome?

b)      Prendemo-nos aos nossos medos ou inseguranças ou nos abrimos à ação do Espírito que nos envia?

c)       Temos nos capacitado para falar em nome dos pobres ou nos contentamos com o pouco que sabemos?

d)      Vivemos a missão vicentina em estado de liberdade e amor ou cedemos às nossas vontades individuais e deixamos a profecia de lado?

São Vicente nos fala:

“É preciso que nos ponhamos totalmente a serviço de Deus e a serviço do povo; temos de nos entregar a Deus para isto, consumirmo-nos por isto, dar nossas vidas por isto, despojarmo-nos para nos revestirmos de novo; ao menos, querer estar nesta disposição, se ainda não a temos; estar dispostos e preparados para ir aonde Deus quer, seja às Índias ou a outra parte; numa palavra, expormo-nos voluntariamente ao serviço do próximo, a fim de dilatar o reino de Cristo nas almas”. (SVP, XI,402)

 

Preces espontâneas.

Canto Vicentino: a escolher.

Oração Final.